hand-65688_960_720Como tod@s sabemos por nuestra experiencia laboral, no hay ningún despido que sea igual a otro, pero sin embargo, sí que podemos separar cualquier despido en dos tipos: procedente e improcedente.

Si has sido despedido, debes de informarte sobre cuales son tus derechos y cuales tus deberes, y ello dependerá del tipo de despido.

La regulación al respecto la encontramos en los arts. 52-56 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores).

 

 

DESPIDO PROCEDENTE

Un despido es procedente, cuando el empresario alega causas objetivas (despido objetivo) o el trabajador ha incumplido de forma grave y culpable su contrato (despido disciplinario). Para ampliar información sobre el despido objetivo, podéis consultar este post.

Una diferencia importante entre ambos es que el despido objetivo da origen a una indemnización de 20 días por año trabajado con el máximo de 12 mensualidades y, sin embargo,  el despido disciplinario no conlleva ninguna indemnización para el trabajador.


DESPIDO IMPROCEDENTE

El despido, por el contrario, será improcedente, cuando las causas supuestamente objetivas alegadas por la empresa no son suficientes o no quedan demostradas, o bien cuando el despido, presuntamente disciplinario, tampoco ha sido tal, dado que el trabajador no ha incumplido su contrato, o al menos no de forma grave y culpable.

Este despido improcedente, al igual que el procedente por causas objetivas, sí conlleva una indemnización que será:

– Si tu contrato se celebró antes del 12 de Febrero de 2.012, te corresponderán 45 días por año trabajado desde el inicio de la relación laboral hasta esta fecha.

Desde 12 de Febrero de 2.012, el cálculo se realizará a razón de 33 días por año trabajado hasta la fecha de la extinción de la relación laboral.

Esta indemnización, además, tiene un límite, y es que “el importe indemnizatorio resultante no podrá ser superior a 2 años de salario, salvo que del cálculo de la indemnización por el periodo anterior al 12 de febrero de 2012 resultase un número de días superior, en cuyo caso se aplicará éste como importe indemnizatorio máximo, sin que dicho importe pueda ser superior a 42 mensualidades”, en ningún caso (Disposición transitoria quinta de la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral).

 

Siempre que hay un despido, la empresa le presenta al trabajador un documento en el que explica los motivos de ese despido. Se aconseja leer bien el documento y si no se está de acuerdo, el trabajador debe escribir un “no conforme” con la firma, y trasladar el documento a un abogado para poder así iniciar los trámites oportunos (intento de conciliación con la empresa y, en caso de que ésta no se aviniese a un acuerdo, presentación de demanda ante los Juzgados de lo Social).

1 último consejo fundamental: en el caso de haber sido despedido, nunca firmes una carta de baja voluntaria, ello te cerraría (a priori) las puertas para cualquier reclamación posterior.