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El tutor legal asume muchas responsabilidades por ser tutor de un menor. ¿Sabes cuáles?

La primera de estas responsabilidades está establecida en el artículo 1903 del Código Civil, y se refiere a la responsabilidad civil extracontractual, que es aquella que no deriva de un contrato, sino de una acción u omisión. Dicha acción u omisión ocasiona un daño, y dicho daño debe ser reparado.

El artículo anterior se debe relacionar con el artículo 1902 del Código Civil, que dispone queEl que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado.

Por lo tanto, está claro que quién ocasiona un daño tiene la obligación de reparar el mismo. En el caso de los menores de edad, las personas responsables son los padres o los tutores legales (designados por la autoridad judicial) y, por lo tanto, estas personas serán quienes deban proceder a la reparación del daño. En algunas ocasiones, y si la edad del menor se acerca a la mayoría de edad, la responsabilidad se fija de forma solidaria con los padres o los tutores legales.

No obstante, la existencia de responsabilidad civil extracontractual exige como requisito imprescindible que se acredite la relación de causalidad entre la conducta del menor y el daño (es decir, que el comportamiento del menor de edad haya dado como resultado la producción del daño). Siendo menor y, como hemos mencionado, responde el tutor legal. Por lo tanto, se deberá probar quién es el tutor legal del menor y éste responderá de las consecuencias de la conducta del menor que ha ocasionado el daño.

Además de esa responsabilidad civil, el tutor legal tiene otras responsabilidades, centradas en el ámbito de la guarda y el cuidado, tanto del menor como de los bienes de éste. Se pueden citar las siguientes:

-Garantiza siempre la protección del menor de edad y la protección de sus bienes.

-Proporcionarle alimentos.

-Informa al juez de forma anual sobre la situación del menor de edad.

-Rinde cuenta al juez de forma anual de la administración de los bienes del menor.

Representa al menor en los actos ordinarios de cuidado del menor y de la administración de los bienes de éste. No obstante, necesitará autorización judicial para realizar determinados actos extraordinarios (por ejemplo, para vender o gravar bienes inmuebles, objetos preciosos o valores mobiliarios del menor, para renunciar a derechos, para suscribir un préstamo, o para adquirir de forma onerosa créditos de terceros que éstos tengan contra el menor).

Por último, hay que señalar que el tutor tiene la obligación de administrar los bienes del menor de edad (su patrimonio) con la diligencia de un buen padre de familia, esto es, debe administrar los bienes de forma no negligente y correctamente.